Consejos prácticos para gestionar tu flujo de caja cash flow

¿Sabías que un mal control del flujo de caja, es la principal causa de que las empresas dejen de existir? Por lo tanto el llevar al día el pago de tus proveedores, pagar las cuotas de los préstamos y las nóminas de tus empleados, debe ser uno de los objetivos principales de los gestores de las empresas, ya que los retrasos en los pagos afectan en la imagen y la credibilidad de la empresa negativamente.

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Podemos definir el flujo de caja o “cash flow“, como los recursos generados por la empresa, es decir los cobros de un periodo menos los pagos realizados en el mismo. La diferencia entre los ingresos y los pagos es el flujo neto caja, el cual constituye un importante indicador de la liquidez de la empresa, ya que si éste es negativo no sería sostenible durante mucho tiempo nuestra empresa.

Alguno de los ejemplos que pueden ocurrir son: si tienes un bar y tus empleados invitan a sus amigos, o si tienes un almacén en el que las existencias desaparecen y nunca se sabe el motivo, o desde administración no se factura lo que se vende, o no se reclaman los cobros pendientes, entonces te encuentras ante algunos graves problemas que pueden hacer fracasar tu negocio, ya que no estás controlando tu flujo de caja. Es importante destacar que el flujo de caja se basa en la liquidez y no en la rentabilidad, ya que no es lo mismo vender que cobrar; y si vendemos mucho pero no cobramos, podemos tener mucho beneficio, pero la empresa puede entrar en concurso de acreedores por incapacidad para afrontar sus pagos.

Te damos algunos consejos que te pueden ayudar a gestionar el flujo de caja:

1. Realiza previsiones realistas que contemplen todos los costes y sus previsiones en un periodo de tiempo.

2. Control exhaustivo de los cobros, que empieza desde el mismo momento de la emisión de la factura. Es conveniente tener definido un protocolo de actuación en caso de que se produzcan retrasos en los pagos de los clientes y cuanto antes se inicie el protocolo más posibilidades tendremos de cobrar la deuda.

3. Hacer control de las existencias es algo fundamental, aunque en ocasiones se pospone hasta el recuento anual. Un exceso de compras supone la inmovilización de tesorería en el almacén, mientras que una rotura de stock hace que podamos perder oportunidades de materializar ventas.

4. Llevarse bien con tus prestamistas, tanto acreedores como banqueros, ya que facilitará la obtención de crédito cuando sea necesario.

5. Asegúrate de tener una línea de crédito con tu banco. Es necesario tenerla negociada antes de que sea necesario.

6. Revisa siempre al detalle todos tus gastos, en lo relativo a su necesidad y formas de pago. 7. Anticípate a los problemas, vigilando la evolución del mercado y también las cuentas de tus clientes.

Alberto Llamazares Galván IG ASESORES

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