3 claves para ser un gran líder en tu empresa

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La gestión eficiente de un negocio requiere mucho sacrificio y perseverancia, ya que para ser un buen líder debes implicarte de forma activa con el proyecto que gestionas y tener un trato cercano con tu plantilla de trabajo. Los pequeños detalles en el día a día son los que marcan la diferencia entre un gran jefe y uno mediocre, por lo que es recomendable rodearse de los mejores recursos y absorber todos los consejos posibles para tratar de mejorar tus capacidades de liderazgo. A continuación, ofrecemos tres claves para gestionar un negocio con productividad y eficiencia.

  1. Lluvias de ideas grupales

Cuántos más miembros de equipos incluyas en tus lluvias de ideas, mejor. De este modo involucrarás a la plantilla en los procesos de creatividad y conseguirás que estén más motivados con el proyecto en el que trabajan, lo que suele traducirse en un mayor rendimiento laboral. A la hora de exponer los puntos que quieres tratar durante los brainstormings, puedes utilizar cursos en línea e incluir recursos multimedia, como vídeos o imágenes, para enriquecerlos y potenciar la creatividad de tus empleados. Es conveniente incluir en estas jornadas a miembros de los diferentes departamentos de la empresa, ya que cada uno puede realizar aportaciones de valor que no habías considerado anteriormente y ofrecer varios tipos de perspectivas que sirvan para desarrollar tu proyecto empresarial. Es decir, con estas lluvias de ideas sales ganando por doble: los trabajadores estarán más motivados y el proceso de creatividad será más enriquecedor y dinámico.

  1. Equilibrio entre delegar e intervenir

Uno de los aspectos más complicados de un líder es encontrar el balance entre delegar a los diferentes responsables de cada departamento e intervenir en la toma de decisiones que consideres importantes. Hallar el punto medio es fundamental; por un lado, debes dar un margen de autonomía para que los trabajadores especializados en cada ámbito demuestren sus competencias, pero también debes supervisar su rendimiento, analizar los resultados y decidir cuáles son los objetivos a medio y largo plazo. Ningún extremo es bueno, ya que si tu política es demasiado intervencionista, limitas el potencial de tus empleados; pero si es demasiado pasiva, corres el riesgo de perder el control y que tu proyecto no vaya por el camino que deseas. Por lo tanto, debes dar un margen de confianza a cada jefe de sección de la empresa pero sin olvidarse de estar pendiente de ir dando indicaciones regularmente y seguir de cerca los resultados que van dando.

  1. Energía y positivismo

Parece una tontería… ¡pero puede marcar una diferencia! El hecho de entrar en la oficina con el ánimo alto y una sonrisa transmite una gran energía positiva a los trabajadores. En cambio, si te muestras estresado, huraño y negativo con tus empleados, es probable que se agobien y estresen más de la cuenta. Por lo tanto, no importa que tengas un mal día o que hayas dormido poco, es importante dar una imagen energética ante la plantilla de trabajo y no mostrar desidia o pesimismo ante los contratiempos que puedan surgir. No obstante, esto no quiere decir que no debas señalar a un trabajador los errores que cometen; los buenos líderes son capaces de combinar una actitud positiva con la capacidad de tomar decisiones complicadas.

Siguiendo estos consejos podrás mejorar tus aptitudes de liderazgo y conseguir que tus empleados sean más productivos, aunque debes tener en cuenta que cada plantilla de trabajo, sector laboral y empresa es un mundo aparte.

Fuente: Rafa Tintore

 

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